02 abril 2005

ORACIÓN

( A Paqui, mi ángel )

Señor, yo que tanto he pecado
y Tu Nombre profanado,
me inclino ante Tí Señor
y suplico Tu perdón.

Mi vida de pecador
te expongo tácitamente,
transcurrida erróneamente
con tristeza y con dolor.

Me avergüenzo Señor
de mis ofensas contínuas,
de mi conducta dañina
falta de piedad y amor.

Han pasado muchos años
de aquel fatídico ayer,
en que a Tí renuncié
falto de todo pudor.

Siendo joven ignoré,
que la vida es bién sencilla
y que como fértil semilla,
es sembrar y recoger.

Antepuse mi interés,
mi lujúria y placeres,
me olvidé de mis deberes,
mis creencias y mi fe.

Mi vida fué disoluta,
mentiras y medias verdades,
orgullo y vanidades
en tiniebla absoluta.

Pero una mañana, Señor,
con un ángel tropecé
que me hizo comprender
la grandeza del amor.

Ese ángel, es mujer
de rubio y bello cabello,
me obsequió paz y consuelo
al brindarme su querer.

Por ella, te ruego Señor,
me permitas volver a tu seno,
pués de nuevo soy bueno
gracias a su inmensurable amor.

OFELIO

COLEGIO LOPE DE VEGA

Desde la Plaza te contemplo
fijando mi vista en tí,
recordando aquellos años
que entre tus áulas viví.

Bien es verdad que tus muros
no son los mismos de ayer,
pero en tu solar arraigado
mil vivencias contemplé.

Te recuerdo viejo colegio
porque en tí pasé mi niñez,
aquellos años cincuenta
que perviven del ayer.

Áulas de grandes ventanas,
viejos pupitres de oscuro barniz,
negras y ajadas pizarras,
crisol realzado por ténue tamiz.

Insignes y nobles maestros
que sembraron su saber
en un alumnado aplicado,
que de ciencias tenían sed.

Don Francisco, don Mauricio, don José,
don Leopoldo, don Fernando, don Luís,
profesores a quienes amé,
fuentes del saber en que bebí.

Te saludo noble y viejo colegio,
con inmenso respeto hacia tí,
tu cariño, tu imagen, tu recuerdo,
siempre vivos estarán en mí.

OFELIO