29 enero 2006

ENAMORADO

Paseando por la Marina
mis pasos me van llevando,
a un lado, queda el mar,
en el otro, está tu encanto.

Mi corazón late aprisa
más que andar, voy volando
y es que de Ceuta, mi cuna,
soy eterno enamorado.

He empezado en Trujillo,
he de llegar a San Amaro,
antes he de pasar por Alfau;
las Balsas quedan a un lado.

Cuando cruzo por las Heras
y entre flores voy andando
tengo enfrente la cantera
que la refinería ha ocultado.

Alzo mi vista hacia arriba,
pinos, flores, eucaliptus;
bajo el azul del cielo
emerge el Fuerte del Hacho.

¡Dios mío, cuántos recuerdos
que mi vida ha forjado!
¡Gracias Dios por permitirme
estar de Ceuta enamorado!

Ofelio.

CONCLUSIÓN.

Al llegar al otoño de mi vida
y repasar uno a uno cada año,
me doy cuenta del hastío soportado
sin conocer a qui al lado me sonría.

Bién es verdad que el tiempo transcurrido
marcada huella en mi alma ha dejado,
existencia clara de tiempo desfasado
sin comprender a cincia cierta lo sufrido.

Por eso, al llegar al tramo final
y hacer balance de mi paso por la vida,
no dejo de reconocer, pues negarlo no podría,
que la vida es necedad y egoismo incontrolado.

Ofelio.

02 enero 2006

NECIOS INGRATOS


Bañada por el mar,
sacudida por los vientos,
eres CEUTA un portento
de gozoso contemplar.
Pasear por tus calles,
convivir con tu gente,
el beber de tus fuentes
es eterno ensoñar.
Tu españolidad perdura
y perdurará para siempre
aunque haya inícua gente
a tal grandeza ignorar.
Eres Noble y Leal,
así lo proclama tu historia,
tu Fidelidad te honra
por ser española cabal.
Por eso es mi extrañar
que haya fascinerosos,
maquiavélicos orgullosos
de tu españolidad dudar.
El tiempo hace justicia
poniendo a cada cual en su lugar
haciéndole pagar la deuda
por a CEUTA desdeñar.

OFELIO

HOJAS


Hojas que del árbol caen
y por el viento mecidas,
llevadas a ninguna parte
ya que en el suelo porfían;
hojas que ya no viven,
que pasaron a otra vida,
como hojas de personas
que vivieron en su día;
hojas muertas, hojas frías
que ya no tienen color,
que perdieron la alegría,
hojas que son arrastradas
por el viento de la vida.
Hojas tristes, hojas ajadas
que fueron verdes en su día.
Hoy yacen, están muertas,
hojas de mi propia vida.

OFELIO