RECUERDOS DE CEUTA ( 1.950 - 1.960 )Subiendo tres amplios y anchos escalones accedemos al Patio Diamante. Con el transcurrir de los años y la demolición de varias viviendas, ha ido surgiendo un amplio solar relativamente llano, que aprovechamos pequeños y mayores. Sobre la verde hierba surgida en el descampado, suelen las mujeres tender la ropa al sol. Las chicas lo aprovechan para jugar al corro o bien saltar a la comba. Las hay que hacen bailar el discóbolo e incluso practican el patinaje. No hace mucho tiempo atrás, en éste patio tenía su taller un tapicero que una noche de San Juan, hizo la mejor y más grande verbena con una enorme hoguera que los años no han sabido o podido mejorar. No faltó el muñeco de descomunales dimensiones que colgaba de un gran cable de acero que iba de un poste de madera del alumbrado electrico, hasta el balcón del primer piso del edificio situado en el interior del Patio. Fué todo un acontecimiento con participación de toda la calle. Era maravilloso contemplar al Juez Pardeza, junto a Jose Maria el carbonero, al abogado junto al industrial...........tomandose un vasito de sangría en perfecto hermanamiento . Incluso la simpática participación del sereno del barrio saltando la hoguera. ¡ Maravilloso vecindario !
Para los chicos, el descampado se ha transformado en nuestro campo de futbol. Aquí rivalizan futbolisticamente hablando, los Adolfo, Mariano, Claudio, Andrés, Miguelín y un largo etcétera. ¡ siempre y cuando la pelota no provocase un conflicto en el que se tenía que salir huyendo !..........
En el otro extremo del patio, justo antes de las escaleras que dan salida hacia la guardería de las monjitas del Hospital de la Cruz Roja y a la Huerta de Curro, está la casita de Leonardo, el pintor. Con él, su esposa Delfina y sus hijos Paquito, Manolín y Leonardo. ¡ Cuántas historias y recuerdos están latentes en éste Patio !
Recuerdos como los de la tahona de doña Emilia a pocos metros de la salida del Patio y ya de nuevo en el tercer empinado tramo de la calle Canalejas. Cada noche perfuma todos los rincones con el aroma inconfundible del pan recién hecho. Aún no existen la Ufapance ni la Espiga de Oro. El pan artesano, el bollo, la telera o la molleta, es el diario tesoro de nuestro sustento.
Llegando ya al final de la empinada cuesta, a la derecha, está el segundo gran patio, el Matres. Todos sus moradores forman una gran familia. Maribel es una de las chicas más vivaracha y bonita del Patio. El señor Leiva, conserje del colegio Lope de Vega, es el vecino de la bondad personificada. Otro vecino es Dúo, el portero del equipo de futbol de nuestra Ciudad. Las blancas casitas, adornadas con grandes macetas de coloridos geráneos y alguna que otra jaula portadora de alegres y cantores canarios o jilgueros, forman una armonía muy difícil de superar. Todo el Patio es un conjunto de luz, música y color.
A partir de aquí, nos aproximamos al final de la calle y justamente en su único tramo llano. En el número 25, vive Miguel Martinez, chófer del Parque de Automóviles del Ejército, hombre alegre que siempre tiene la sonrisa, la broma y el chiste a punto. Su buén humor, se une a su gran corpachón y a su tremenda humanidad. En los dias de más penuria de agua ( que son muchos) , aparece con su camión-cisterna por la calle para paliar la escasez de tan necesario elemento. Se convierte así en el "angel protector" de todos.
En el mismo portal tiene su vivienda el travieso Román. Un diablo de chiquillo capaz de las mil y una travesuras. Aunque su nombre es Francisco, todos lo conocemos como " Tupae". La palabra es consecuencia de su contestación cuando alguien le increpaba por alguna de sus travesuras.........él contestaba con su media lengua.........." me c.... en tu padre "......Paradojas de la vida, años mas tarde se convertirá en un excelente y servicial Policia Municipal de nuestra Ciudad.
En éste mismo número de la calle, reside también Ubaldo Andrés Garcia, miembro de las JONS y que se proclamó Campeón de España de esgrima en la categoría juvenil y creo recordar que en la especialidad de florete. Otro vecino es Teteñe, miembro de la banda de música de La Legión.
Avanzamos unos metros y a la izquierda dejamos el Colegio de Don Gabriel. El tercero situado en la misma calle. Un poco más y llegamos a la carpintería del señor Jimenez. Extraordinario carpintero y aún mejor persona. Sus hijos Guillermo, Adolfo, Mari, Carmela, son todos ellos unos chicos estupendos.
Así llegamos al final de la calle. Un poco antes, a la derecha, está situada la vieja fuente donde cada noche se agolpan cubos y garrafas en hilera interminable en espera del escaso y rico elemento, que suele hacer su aparición bien entrada la madrugada entre murmullos de satisfacción de los que llevan ya varias horas de paciente y resignada espera. Éste es lugar de reunión y conversación. En espera del agua se habla y se comenta todo. Los chistes forman parte del menú diario-nocturno. Entre el bullicio de su gente, ponemos punto final a la calle. Hemos llegado a una encrucijada que forman el final de la calle Canalejas y el inicio de las calles Molino, Sevilla, la Huerta y las empinadas escaleras que bajando, bordean el Hospital de la Cruz Roja. Desde la altura que nos proporciona ésta espléndida atalaya, tenemos acceso a una maravillosa pespectiva de nuestra querida Ceuta. Sobre el fondo azul del Estrecho se divisa la bocana del Puerto. El Muelle Alfau y sus negras montañas de carbón de piedra. A la derecha, el impresionante Monte Hacho con su barroca fortaleza. Todo ello, confundido con el azul luminoso del cielo, saturan la retina de nuestros ojos. Es una magnífica panorámica de nuestra muy querida y amada Ceuta.
Descendemos lentamente la calle, volvemos sobre nuestros pasos dejan atrás personas y rincones entrañables. Un extraño sentimiento nos recorre. Es algo muy especial que no tiene sencilla explicación. Hay que vivirlo.
Así es la calle Canalejas, así es su ambiente, así es su gente. Así era hace ya..........mucho, muchísimo tiempo..........
FIN