01 junio 2012

AFRIQUITA

                                                                        EL RINCÓN DE OFELIO

                                                                          ( A Virginia Lopez Perez, gran mujer y extraordinaria
                                                                             persona )


                    Era Juan un muchacho de lo más vivaracho y simpático. Había nacido y criado en la Huerta, pequeño patio de pocos vecinos y que formaban un grupito de adorables casitas blancas situado en la confluencia de las calles Canalejas, Molino y el Patio Diamante. Fuerte, moreno y gallardo, curtido por brisas y soles de nuestra marinera Ceuta, sabía de los bellos amaneceres, de los vientos de levante y poniente tan característicos de nuestra vieja Ciudad; de la pesca y del volar sereno de las gaviotas.
                   Juan era feliz en aquel ambiente de paz. Huérfano casi al nacer, no conoció más afecto que los de su tío Andrés, un rudo pescador con muchas horas de mar; ni más amigos que sus incondicionales Claudio y Miguel, ni más quereres que el amor de la Virgen de África y el cariño casi infantil de Afriquita, la nieta del anciano tendero de la calle Sevilla, rubia y menuda, con cara de nieve y ojos azules.
                  Cierto día, Afriquita y Juanito, sentados ambos en la parte más alta de la Huerta, miraban a lo lejos, ensimismados, extasiados, como si sus ojos tratasen de ver más lejos de lo normal, dijo así la chiquilla, que ya cumplía sus quince primaveras:

                 -- Oye Juanito, ¿ qué hay más allá del Peñón de Gibraltar y de la sierra que se ve a lo lejos ?

           --  ¿ No lo sabes ? -- respondió Juanito -- Allí detrás, dicen que está nuestra capital, un pueblo muy grande que se llama Madrid.

          -- ¿ Madrid ? ¡ Qué bonito debe ser. Me lo contó una noche mi abuelo: " hay edificios y unas torres muy altas -- me dijo -- tan altas, que casi llegan al cielo "-- ¿ Es verdad ?

         -- ¡ Anda, ya lo creo ! las he visto pintadas en un cartel en el escaparate de Fotografias Arbona ; ¿ te acuerdas Afriquita ? El estudio donde te hiciste esa fotografía tan bonita. ¡ Qué guapa que estabas con tu mantilla de raso, tu blusa blanca y aquella falda encarnada y aquel collar con trocitos de corales y el pelo, ese pelo tuyo que es oro y miel, lleno de estrellitas de plata ! ¡ qué guapa, qué bonita estabas, qué maravillosa !

          -- ¿ Y ahora,  no lo estoy ? -- dijo vivamente la chiquilla

         -- Ahora más -- respondió Juanito clavando sus ojos serenos en el azul intenso de aquellas pupilas, mar dulce y sereno. Y aquella mirada llenó un silencio arrullado por aleteos de un primer amor.

          Afriquita, rápida se puso en pié en la parte más alta y mirando hacia el infinito horizonte dijo así a Juanito:

        -- Yo quisiera empinarme mucho y ver esas dos torres tan altas que casi llegan al cielo. ¡ ayúdame Juanito !

          Y el zagal se levantó, y cual si fuera un copo de nieve levantó a Afriquita con sus poderosos brazos, y poniéndose de puntillas gritó: ¿ Las ves ahora ?

       -- ¡ Si Juanito, si las veo ! ¡ Son como dos luceros que brillan con el sol !

      La tarde de junio caía con honda placidez; un crepúsculo rojizo despedía al sol poniente, mientras que en la vieja Iglesia del Valle sus campanas tocaban el Ángelus.
     Así cruzaba por el Monte Hacho aquella luminosa primavera cuajada de flores y mariposas, arrullos de pájaros y brisas marineras que traen murmullos de lejanías.
   
      Cierto día, por las escaleras del callejón del Hospital, siguiendo la senda de la Huerta, vió Juanito subir a dos hombres que caminaban con paso acelerado, cruzaron ante la casa de Claudio y pronto escalaron el montículo donde se hubica la casa de Juán y de su tío Andrés. Ladraron los perros, callaron los pájaros, silbó Juanito a los canes y el viejo Andrés se adelantó a los visitantes deseoso de conocer sus nuevas por esa visita. Uno de ellos extendió unos papeles mostrando al pescador para que los leyera. Eran los visitantes, delegados de la autoridad, portadores de una orden militar para que Juanito se incorporara a filas. La guerra de Liberación necesitaba hombres para defender la Patria.
       El tío Andrés llamó a Juanito entregándole el documento. El joven miró el  escrito con ojos extraviados, le dió vueltas y más vueltas entre sus mano y se quedó suspenso.
       Con voz serena, le dijo así el viejo marinero:

            -- Juanito, la Pátria te llama y a defenderla has de ir. Eres valiente y lo superarás. Mañana bajarás a Capitanía y de allí al puerto, partirás para la Península y seguramente hacia el campo de batalla. Que Dios te ampare.

             Cumplida su misión, los visitantes abandonaron la Huerta. Volvieron a ladrar los perros, sonaron el trinar de las aves y la paz amorosa de la tarde, cálida y perfumada, acarició de nuevo el paisaje ceutí, dorado por las luces vespertinas de aquel sereno atardecer.


         
              Antes de que el sol del nuevo día besara la tierra, Juanito ya se había levantado. Pensaba ir a la Iglesia de los Remedios y rezarle al Cristo de la Buena Muerte del que era fiel devoto antes de partir para la Península. No pudo en toda la noche conciliar el sueño. La imagen de Afriquita era y grandes lágrimas su contínua pesadilla. Separarse de Ella, de su Afriquita.¡ cómo le dolía el alma !. Triste, con la cabeza caída, cruzó el Patio Diamante en dirección a los Remedios. En medio del amplio patio detuvo su marcha, extendió su vista por todos aquellos lugares, para él tan queridos. Iba a abandonarlos por primera vez en su vida y quién sabe, si tal vez para siempre.Sintió que sus ojos se nublaban y grandes lágrimas rodaron por sus mejillas. Lloraba con amargura infinita.
           Cuando regresó de la Iglesia de los Remedios, ya el sol se levantaba por el Sarchal entre celajes de fuertes tonalidades naranjas. Afriquita estaba en su ventana

           -- ¿ Donde vas Juanito, que te has puesto tan elegante

           -- Voy a la guerra, Afriquita

           -- Y eso ¿ donde está ?

           -- Allá lejos. Mas allá del Peñón de Gibraltar

           -- ¿ Y no te veré mas ?

           -- Sí Afriquita, me verás todas las noches si subes a la parte mas alta de la Huerta. Donde vistes las dos torres que son como dos luceros. Allí estaré yo.

           -- Y, a mi, ¿ me verás ?

           -- Sí, también te veré a la luz de la luna llena que aparece por el Monte Hacho.



              Madrid bullía como en los dias de sus más famosas efemérides. La guerra ya duraba dos años. Juanito entró en Madrid cuando el sol de verano ponía resplandores de fuego en las torres gemelas de la Catedral. Juanito quedó sobrecogido. La soberbia mole catedralícia se levantaba con majestuosidad soberana, con orgullo y elegante donaire, desafiando a los vientos su bien templaza traza.
             El joven ceutí inclinó su cabeza y en su mente se reflejó una vez más, la figura de nieve y miel de Afriquita. La orden de partir para el frente fué dada aquella misma tarde. De madrugada saldrían las primeras expediciones. Juanito caminaba solo. No conocía amigos ni compañeros de armas. Instintivamente se dirigió hacia la Catedral. Se acercó a una de sus dos torres gemelas y desde su base la contempló de abajo a arriba. Era alta, muy alta, y como decía Afriquita, casi llegaba al cielo. Un buen rato estuvo admirando su altura. En su mente bullía la idea de subir hasta el último pináculo, hasta la cruz de la elegante torre y desde allí mirar muy lejos y ver a Afriquita, que subida en la parte más alta de la Huerta o bien desde el Patio Diamante, estaría también mirando lejos, muy lejos, para verle a él.
            Nuevamente Juanito examinó la torre, la midió de alto a bajo con su mirada de águila y al fín se dicidió. A él, que había escalado y trepado por la rocha para bajar a la playa del Sarchal, que había subido por rocas verticales levantadas sobre abismos. A él, que había subido a los altos y frondosos pinos del Monte Hacho en busca de las ansiadas piñas ¡ qué le importaba subir a esa torre por muy alta que fuese, si desde allá arriba había de ver a Afriquita  que era toda su vida ! Y subió a lo más alto, trepando como los corzos de las montañas y a la luz blanquísima de aquella noche de Julio vió, como estrellita de nieve, la cara de su Afriquita. Y ella, suspendida por los brazos de su abuelo, mirando lejos, muy lejos, dijo con la mas honda emoción -- ¡ Ya lo veo, ya lo veo ! ¡ Es como un lucero que brilla como el sol !


               La guerra fué dura. Cruel. Pero al fín  volvieron los bravos muchachos a Ceuta. Volvieron a sus hogares. La paloma de la paz volaba ya por España. Himnos, cantos y risas venían desde el Puerto hasta las altura de la Huerta. Y sus ecos resonaron por todos los rincones.
              Pero Juanito no llegó. Se quedó allí. Lejos, muy lejos...........¿ Dónde ?....... Sólo Dios lo sabe.

             Todas las noches de luna llena, sube Afriquita a la parte más alta de la Huerta, a los límites de la Calle Molino, y allí, mirando a lo lejos, dicen que ve un lucero.

            -- ¿ Qué ves, Afriquita ? -- preguntan los vecinos de los alrededores.
                Y Afriquita, con lágrimas que poco a poco van fundiendo el copo de nieve de su cara, grita muy fuerte:
             --- ¡ Mirad ! ¡ Mirad ! ¡ Allí está Juanito.......!


                                                                                                Ofelio                                                              


         



         

01 mayo 2012

DESPEDIDA

           RECUERDOS DE CEUTA      ( Años 1.950 - 1.960 )

           Tal como dije en el prólogo de Recuerdos de Ceuta, son muchos los recuerdos que acuden a la mente de los que vivimos lejos de nuestra querida Ceuta. He intentado reflejarlos de la manera más auténtica y sencilla posible. Son muchos los años de ausencia obligada de nuestra bella Ciudad y el tiempo ha hecho mella en nuestros cuerpos y en nuestras mentes. Pero lo que permanece inalterable, sin haber menguado un ápice, es nuestro gran amor por nuestra Virgen de África y por nuestra Ceuta natal.
           En la Península se asombran de cómo los caballas queremos tanto a nuestra tierra y como desenterramos el hacha de guerra en cuanto oímos un improperio hacia nuestra Ceuta del alma. No comprenden plenamente nuestra especial capacidad de amar, respetar y sentir que llevamos dentro todos, absolutamente todos los que hemos tenido la inmensa fortuna de haber visto la luz primera en ésta joya de la naturaleza, como es nuestra Perla del Mediterráneo.
          El estar ausente de Ella, enaltece más si cabe nuestro gran cariño y profundo respeto. No es que la queramos más que el residente, es sencillamente que su ausencia la tenemos que suplir con tremendas dosis de ilusión. Los que hemos sido forzados por la vida a echar raices fuera de nuestra vieja e histórica Ciudad, nunca jamás podemos olvidar el momento exacto de vernos obligados a partir con la tremenda incertidumbre de no saber si volveriamos a contemplar de nuevo a nuestro Monte Hacho altivo, a nuestro Paseo de las Palmeras, etc. El ausentarse de Ceuta en estas condiciones es desgarrador, doloroso, tremendamente triste.
         El 20 de noviembre de 1.964, en plena juventud, me vi obligado a realizar esta diáspora. Esa fecha ha quedado grabada para siempre en lo más profundo de mi corazón, junto a la experiencia de haberla podido reflejar en unas cuartillas como testimonio del sentir general de cualquier ceutí ante esa obligada partida..
      Ahora, poner punto final a Recuerdos de Ceuta ( Años 1.950 - 1.960 ) es necesario e irremediable,  ya que no hacerlo así, un recuerdo genera a otros muchos recuerdos y estos a su vez multitud de otros muchos haciendo una historia interminable. Lo que aprovecho como doble despedida, la finalización de estos recuerdos de Ceuta y mi propia despedida física de Ceuta en aquel día de noviembre de 1.964. Las unifico para intentar expresar la profundidad de sentimientos que nos abarca a todos, cuando tenemos que decir adios.
             " La tarde va cayendo lentamernte, las primeras sombras de la noche pugnan por ganar la partida a los últimos rayos de luz. Del claro y diáfano atardecer se va pasando lentamente, muy lentamente a la abúlica y melancólica penumbra que antecede a la noche..
              Sobre la maravillosa bahía de ésta bien llamada Perla del Mediterráneo se reflejan multitudes de luces en fantasmagórica danza, despidiendo destellos de belleza inigualable. Conforme transcurren los segundos, el espectáculo crece en belleza y armonía. La Naturaleza se contempla en todo su esplendor y el espíritu se sobrecoge con un leve erizar de la piel. Son en estas horas del anochecer cuando confluyen en contínuo torbellino en nuestras mentes, un contínuo caudal de recuerdos y añoranzas. Nuestros mejores recuerdos invaden nuestra razón y el corazón parece como si solo quisiese acoger nuestros mejores sentimientos. Una infinita paz nos invade y nuestra mejor voluntad se hace sentir. Nada malo ni nada que pueda enturbiar el equilibrio armónico de nuestro éxtasis tiene cabida en nuestro ser. Ya no somos simples personas con tales o cuales problemas, más bien somos pequeños dioses llenos de infinita paz y felicidad.
             El sonido que rodea toda la escena bien se puede comparar a la mejor melodía jamás interpretada. Las más brillantes notas resuenan en nuestros oídos y todo el cuadro en conjunto, es pura poesía.
             Un barco sale lentamente del puerto, su proa, a punto ya de rebasar la bocana del rompeolas, enfila hacia extraños e imaginarios paises. Nuestra imaginación vuela al compás de su sordo rumrún de máquinas..
             En el Muelle de Pescadores las múltiples y variopintas embarcaciones pesqueras, por su pequeñez y ligereza, son mecidas majestuosamente por la leve marea como una amorosa madre haría con la cuna de su pequeño. Una ligera brisa refresca el ambiente y nos hace percibir el salitre del agua de mar. Bendita mar que es fuente de alimento y sustento de tantas y tantas familias.
            Acomodado en la barandilla del transbordador que me ha de llevar lejos de ésta bendita tierra donde ví la primera luz e inmerso en todo el embrujo de paz y armonía que me envuelve, observo las voluptuosidades del humo del cigarrillo que más que fumar, saboreo, y mi mente recorre una y mil veces los entrañables lugares donde he vivido y en los cuales han transcurrido mis mejores años. Lugares que tal vez nunca más vuelva a ver. Lugares donde he sido inmensamente feliz. Lugares que permanecen y permanecerán para siempre en lo más interno de mi ser, pues forman parte de mí mismo, son parte de mi cuerpo, parte de mi alma. Calle Canalejas, Patio diamante, Plaza Azcárate,......tantos y tantos lugares.Adios pequeña patria mía, adios cementerio donde reposan en paz los restos de los seres más queridos que con el transcurrir de la vida he ido perdiendo. Adios Colegio Lope de Vega, donde comencé a forjar, cual fragua, los fundamentos de mi conocimiento, Adios amigos y conocidos, a dios a todos cuanto me trataron.....
           La sirena del buque, anunciando su próxima salida, me sacan por un momento de mi ensimismamiento. Es el penúltimo aviso para aquellos que aún permanecen en el muelle alargando la despedida de sus parientes y amigos que han acudido a despedirles. Por un momento, la congoja se apodera de mi pecho y un extraño nudo me oprime la garganta. Me siento por unos instantes triste, las lágrimas están a punto de hacer su aparición en mis castaños ojos. Dentro de todo mi ser, siento el grito de rebeldía y de inconformismo que contraponiéndose a la más pura lógica, clama en doloroso quejido intentando impedir mi marcha. ¿ Por qué el hombre no puede vivir donde es feliz? ¿ Por qué debe dejar familia, amigos y lugares queridos para intentar sobrevivir en tierra extraña ? ¿ Por qué tiene que buscar en otras latitudes lo que muy bien se le podría ofrecer en su lugar de origen ?
            Bajo mis piés, noto como el barco se ha puesto en movimiento y como despacio pero con firmeza se va separando poco a poco del muelle. A mi alrededor, se agitan pañuelos en señal de despedida por parte de algunos pasajeros hacia sus amados seres queridos que poco a poco van siendo empequeñecidos por la lejanía.. Las sombras de la noche cubren por completo ésta bendita Ciudad de Ceuta, destacando sobre ella, la silueta del Monte Hacho con su imponente fortaleza y allá a lo lejos, la inmensa mole de la montaña de la Mujer Muerta, aunque yo siempre la he considerado la Mujer Dormida, tal vez por encontrar más poético éste nombre y por parecerme más natural y romántico. En suave balanceo, el transbordador cruza con decisión el Estrecho. El agua del mar es cortada limpiamente por la quilla del buque y el blanco oleaje se va perdiendo en la lejana y ya oscura noche africana.
            El aire es más fresco y es necesario abandonar la cubierta y buscar protección en las salas interiores. El cigarrillo se ha consumido entre mis dedos y ni siquiera he sido consciente de ello. Por un momento, he abandonado el barco y me he quedado en tierra. Bruscamente he tornado a él. El espíritu se ha vuelto a fundir con la materia. ¿ Estará muy lejano el día, en el cual ambos se separen de una vez y para siempre ?
           Mientras me voy alejando dada vez mas de mi tierra, casi diría que sería eternamente feliz de que llegara ese momento ahora, precisamente en éste instante en el cual, aún conservo grabada en mis pupilas, la insuperable belleza de éste Rayo de Sol de España en África. "
          Finalizo aquí mis despedidas. En ambas no os digo adiós, simplemente, hasta luego, ya que si se me permite, seguiré colaborando en ésta web mediante breves cuentos y relatos, eso sí, relacionados siempre con nuestra querida Ceuta.
          A todos, mis sinceras gracias por leerme y permitirme gozar de vuestra compañía.

                                                                         Ofelio

01 abril 2012

CALLE REAL (Final)

RECUERDOS DE CEUTA ( Años 1.950 - 1.960 )

La Plaza Azcárate es sencilla y acogedora. Su nombre oficial es Plaza del General Mola, aunque desde la noche de los tiempos, siempre la hemos llamado de Azcárate. Consta de dos plantas. En la inferior, mayor y con un buen número de árboles hay el proyecto de hacer un Mercado de Abastos, cuya realización, efectivamente será dentro de unos años. En la superior, lo que es propiamente dicha planta, hay dos hermosos kioscos, el servicio público y está establecida una parada de Taxis. Frente, se extiende el hermoso edificio colonialista que alberga al Grupo Escolar Lope de Vega. Colegio Nacional destinado a la enseñanza de chicos y chicas, que naturalmente estudian por separado. Junto a su puerta principal, en su hermosa cancela, luce el Escudo de nuestra Ciudad pintado de color verde oscuro de igual tono que todo el complejo enrejado. A pocos metros está situada la parada de autobús de la línea Heras-Benitez.
Tiene aquí su inicio la Calle Canalejas, sin dudar la calle más cosmopolita y con más solera de toda Ceuta, pues habitan en ella músicos, militares, funcionarios, poetas, maestros, jueces, escritores, comerciantes,etc. En ella se encuentra el edificio del Juzgado y del Registro Civil. El otro lateral de la calle, está ocupado por el Edificio Baeza cuya planta inferior está dedicada a un gran comercio de venta de muebles llamado el Hogar Moderno, cuyos amplios y acristalados escaparates permiten contemplar todo su esplendor, pues la cristalera luce elegantemente ya que no existe reja ni nada que dificulte su visión. Serán muchos años más tarde cuando se necesiten rejas y complejos sistemas de cierre para salvaguardar la propiedad. Hoy día no hace falta, pues casi todas las ventanas están sin rejas y la que la tiene, es más por adorno que por protección. Agregando que en casi todas las viviendas, por la noche practicamente, se cierra la puerta con un simple pestillo y sin llave alguna. ¡ Qué tiempos aquellos en los que había el máximo respeto por la propiedad privada !
Seguimos la acera y dejamos atrás comercio de ultramarinos y el estanco y llegamos al cruce de la Calle Dueñas. En cuya esquina está situada una modesta pastelería. Frente, diversos comercios mercería, carnecería, reparación de calzado, etc. Llegamos al Patio de la Tahona. Entrañable patio,que además de albergar a un buen número de pequeñas y modestas viviendas, sirve también como punto de venta de pescado, ya que su entrada está cubierta en un buen tramo y protege de las inclemencias del tiempo al buen número de clientes que acuden a diario en busca de esos jureles frescos o los plateados boquerones.
Inmediatamente a la derecha tiene su inicio el edificio que acoge al Hospital de la Cruz Roja. Recordamos a las Hermanas de la Orden de Paulas, encargadas de las asistencias a los enfermos, de dirigir una hermosa guardería para los pequeños y cosa entrañable, efectuar cada noche el sorteo de la lotería que sirve de sustento y contribución a tan magnífico hospital y cuyo número agraciado era colocado en un alto balcón puntualmente a las 10 de cada noche para comprobación del público.
Justo aquí, desde éste punto de la calle, donde podemos decir que comienza Maestranza. A la izquierda, entre variados comercios, llegamos a otro muy querido y amado Patio, el de Don Juán. Aquí tienen su residencia un buen número de amigos a los que es imposible olvidar, como por ejemplo el alborotador Diego López Carrasco o bien el buenazo de Enrique, e incluso Valero, el defensa central de nuestro equipo de futbol, que por su corpulencia le llamamos cariñosamente " la vaca " sin atisbo alguno de ofensa o insulto, sencillamente por su enorme corpulencia.
Unos metros más abajo abajo llegamos a la intercesión con los callejones del Lobo y Peligros. Éste último situado a la derecha es el otro punto de venta de pescado de toda ésta zona. Cada mañana a voz en grito nos llega el pregoneo del exquisito y fresco pescado . El olor marinero se extiende por todo el lugar.
Proseguimos nuestro paseo. Rebasamos la Farmacia Hidalgo y entramos en una suave curva hacia la izquierda que nos indica que estamos a punto de finalizar nuestro entrañable recorrido. Justo al comienzo de ésta curva y quedando su fachada practicamente de cara al resto de la calle, se encuentra el Café Covadonga, donde uno de sus ventanales es utilizado como mostrador para la venta al público exterior de los exquisitos churros de la churrería allí existente. A la derecha dejamos el inicio del Patio de la Huerta.
Toda la parte izquierda queda cubierta por la pared de color crem que nos lleva a la Marinaa que sirve de fachada al Garaje Continental. Justo la entrada al mismo se encuentra en su mitad siendo su acceso muy pendiente y zigzagueante. La salida la tiene por su parte posterior, frente a la Calle Linares y muy cerquita del Patio Páramo, donde tiene su residencia otro gran amigo, nuestro querido Pepe Berrocal. Como dato curioso y desconocido para mucha gente, el encargado del Garaje Continental es Don Juan Bravo, exfutbolista de Primera División que fué extremo izquierdo del Futbol Club Barcelona.
Pasado el Garaje Continental, llegamos a unos altos edificios que ponen el punto final a la Calle Real. En uno de los bajos están situados una peluquería de caballeros con servicio de duchas y en otro, una espléndida tienda de comestibles conocida como El Gurugú y el Bar del Bigotes.
En la glorieta allí existente, el Cuartel de Maestranza y la intercesión con las calles Brull, Juán Iº y la Rampa de Abastos con salida a la Marina, se acaba éste extraordinario recorrido que hemos efectuado por la calle más carismática sin dudar de nuestra hermosa Ciudad. Aunque su recorrido lo hemos efectuado sin deleitarnos en pequeños detalles, podemos asegurar que nos hemos embutido de la mas pura esencia caballa. Hemos llegado al final de nuestro paseo. Nuestros cuerpos tal vez estén cansados fisicamente, pero no así nuestras Almas, pues el recorrido nos ha reconfortado plenamente. Volvemos sobre nuestros pasos sin necesidad de mirar hacia atrás. Somos conscientes de que ésta es nuestra Calle Real y que este es su ambiente, nuestro ambiente. El ambiente de nuestra de nuestra querida Ceuta hace ya muchos, muchísimos años............

F I N

01 marzo 2012

CALLE REAL ( continuación )

RECUERDOS DE CEUTA ( Años 1.950 - 1.960 )


Casa Marañés es una prestigiosa firma de confección cuya especialidad son los uniformes militares. También se pueden adquirir las insignias de todas las Armas y Cuerpos, así como todo tipo de condecoraciones, botonaduras, trinchas y demás accesorios castrenses. Sus escaparates nos recuerdan cualquier museo militar.
Frente se alza el recientemente construido edificio donde se alberga el Instituto Nacional de Previsión. Hasta hace pocos meses, en éste tramo de calle. su estrechez era notoria antes de llegar a la superconocida Glacial. Ésta zona, donde tiene parada la linea de autobuses Heras-Benitez recibe el nombre del establecimiento de helados y refrescos La Glacial. Saborear un buén helado o un exquisito refresco de zarzaparrilla en éste establecimiento es toda una tradición. Su doble entrada formando esquina, con buzón de correos incluido, es el fondo de imnumerables fotografias, ya que éste lugar es junto a la anteriormente citada Plaza Ruiz, el otro lugar donde ejerce como fotógrafo el otro de los hermanos Bernal.
Otros establecimientos con enorme raigambre ceutí vinculados a ésta zona son: Casa Sánchez, especialista en balanzas y máquinas de escribir. Con su academia de mecanografía y su muy simpática profesora, señorita Loli. Casa Singer, dedicado a la venta y reparación de máquinas de coser y bordar de la citada Marca, pero que al mismo tiempo ofrece la oportunidad de la enseñanza del bordado a máquina a un buen número de bellas jovencitas, siendo toda una delicia contemplarlas a través de los numerosos y amplios escaparates. La Esmerada es una acogedora y confortable cafetería-pastelería situada a escasos metros y que sirve como lugar de encuentro para tomar el aperitivo a muchísimos caballas. Entre sus empleados podemos destacar a Maria Caravaca y el popular Vargas, toda una institución por su simpatía y buen hacer.
Proseguimos nuestra andadura. Metros más arriba, nos encontramos con la Calle Agustina de Aragón. Un hermoso edifício da entrada y nombre a la calle, ya que en él, vivió y murió la heroína de la Guerra de la Independencia, Agustina Zaragoza Domenech, que fué destinada a nuestra Ciudad con el grado de Alférez. Una placa situada en la fachada del edificio así nos lo recuerda.
En los bajos del edificio, Casa Marcelino, sin duda uno de los establecimientos de ultramarinos con más solera de la población. Su escaparate ofrece unos artículos de primerísima calidad y cuando se aproxima la época de las Navidades, es toda una invitación al buen gusto.
Frente, en una amplia bocacalle, está situado Casa Arbona, prestigioso estudio fotográfico a cuya puerta es frecuente encontrarse con algunas parejas de recién casados dispuestas a posar para el eterno recuerdo. Aquí acudimos para las fotografias y a revelar nuestras propias fotos o adquirir los carretes necesarios.
Un buen número de pequeños comercios se extienden a ambos lados de la calle. Casa Kimatray, Mercería Pepe, etc, antes de llegar a la Iglesia de los Remedios, en cuya fachada principal están representados en vistosos mosaicos el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de Fátima con su archiconocida leyenda....." Si quieres que tu dolor se convierta en alegría, no te pases pecador sin saludar a María ". La esquina de la Iglesia da comienzo a la calle del Teniente Arrabal que baja en pronunciada pendiente hacia el Paseo de la Marina.
Frente, a la derecha, tiene su inicio el popular callejón de Martín Cebollino, cuyos escalones y estrechez indican claramente su exclusivo uso peatonal que nos sirve de acceso hacia los Pasajes Estrella, Ideal, de la Salud, etc. Prosiguiendo viene a salir a la Calle Ramón y Cajal y al Recinto.
Casa Serafín, el Colegio de la Sagrada Familia, la Farmacia Rayo, Marmolistería de Antonio Moreno, Pastelería la Africana, Bodega Fortes, Funeraria Curado, Fotos Calatayud, taller de zapatería Galindo, con su maestro zapatero Curro, Comercial Africana, etc, forman un conglomerado de diversas actividades y configuran el punto más elevado de nuestra Calle Real, ya que desde aquí, comienza un suave pero notorio descenso.
Comercial Africana es el comercio introductor de la Televisión en Ceuta. En nuestro pais no existe aún la televisión, pero en uno de los escaparates de éste comercio han instalado un aparato receptor de televisión que al atardecer ponen en funcionamiento y conectando con Gibraltar, se puede ver la B.B.C. británica. El gentío que cada tarde-noche se forma ante los escaparates es considerable. Desde la calle no se percibe sonido alguno, pero las imágenes en blanco y negro, aún sin ser nítidas, hacen la delicia de mayores y pequeños.
Metros más abajo, Calzados Antonio López, el popular Capri, Bar la Montañesa con una enorme fotografía de aquella legendaria delantera del Atletico de Bilbao....... Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza. Ferretería El Candado, etc, junto a las calles Machado ( también conocida como la calle de las Marias ) , Valdeflores y Gonzalez de la Vega nos conducen a la Plaza de Azcárate, pasando antes por el establecimiento de confección Casa Tívoli, propiedad del popular Juan Navarro, patrocinador de un concurso de radio que cada domingo por la mañana realiza nuestra Emisora Local Radio Ceuta.
El Bar Café El Nieto, con el buen amigo Aniceto, viene a rematar a la fachada del Colegio Lope de Vega, después de facilitar la subida hacia el cine de verano Terraza Cervantes, al Club Taurino y a una de las pocas carnecerias donde se puede adquirir carne de ballena.




( continuará )

01 febrero 2012

CALLE REAL ( continuación )

RECUERDOS DE CEUTA ( Años 1.950 - 1.960 )

La Plaza del Teniente Ruiz es muy sencilla y familiar. Pequeña en dimensión, pero enorme en su contenido. Está dedicada a la memoria del Teniente de Infantería Jacinto Ruiz Mendoza, héroe ceutí caído en la Guerra de la Independencia contra los franceses en 1.808. La Plaza es de forma cuadrada. En su centro, un pequeño jardín y dentro de él, se alza en mármol blanco, el busto del ejemplar militar y a su pié, sólo reza una humilde y escueta leyenda grabada en una placa también del mismo mármol que dice textualmente " RUIZ 1.808 ". A su alrededor se levanta una pequeña verja protectora del monumento también de forma cuadrada y con las esquinas circulares hacia dentro. Un poco de césped y un mucho de cariño hacia éste lugar tan entrañable rematan el pié de la blanca estátua. Éste monumento fué erigido en el año 1.892 y es desde entonces uno de los lugares más carismático de nuestra amada Ciudad. Haciéndonos recordar que también en nuestra Ciudad vivió y murió otro personaje insigne de aquella época, Agustina Zaragoza Domenech, nuestra Inmortal Agustina de Aragón.
En ésta misma Plaza, tendrá muchos años más tarde, su sede social la Tertulia Flamenca de Ceuta. Unos medios y pequeños escalones igualan el suelo de la Plaza con el ras de la Calle Real, justo donde tiene su ubicación la sin dudar joyería más prestigiosa de la población, La Esmeralda. En sus escaparates lucen espléndidas joyas y magníficos relojes de las marcas Omega, Cyma y Longines. En el inicio del edificio donde está situada ésta joyería, cuya acera está cubierta por la propia arquitectura del edificio, es donde se estrecha de manera notable la Calle Real, aunque será ya por poco tiempo, pues ya se están empezando a derruir los viejos inmuebles situados entre las calles Ingenieros, Camoens, Gonzalez de la Vega y Cervantes para levantar nuevos y modernos edificios donde se alcen el nuevo de Correos y el del Banco de España entre otros. Sin olvidar que en medio de ellos se construirá una nueva plaza. Por ahora todo es un proyecto.
Al lado de la joyería La Esmeralda, se encuentra otro comercio de enorme prestigio dedicado a la venta de material fotográfico y de óptica, Casa Ros. En sus escaparates podemos deleitarnos con máquinas fotográficas verdaderamente novedosas aunque inalcanzables para nuestro poder adquisitivo. Entre otras novedades, podemos extasiarnos ante los magníficos telescopios expuestos. Es la moda que se está imponiendo en la observación y escudriñamiento del firmamento celeste. Y eso que aún no ha sido lanzado al espacio el primer satélite artificial, el soviético SPUKNY, que fué puesto en órbita en completa sorpresa mundial en 1.957.
Entre éste edificio y el siguiente, donde en sus bajos existe un comercio dedicado a la venta de material de escritorio ( gomas de borrar Millán , tinta para estilográfica Pelikan, secantes y pasta blanca para pegar, lápices, etc ) y el Banco Popular Español, se extiende un amplio solar donde se ha construido el cine de verano Terraza Africa. Muchísimos años más tarde en éste solar se levantará el Hotel Ulises.
Aprovechando la amplitud de la cubierta acera, justo en los enrejados ventanales de la entidad bancaria, suele instalar su parada o tenderete un simpático y veterano vendedor de libros usados. Justo en la esquina donde finaliza el edificio y tiene su atisbo el inicio de una pendiente calle sin salida y por cuya acera tenemos acceso al Bar Jamón. Cruzamos ésta incipiente calle y después de rebasar el comercio de Confecciones Fariña, volvemos al de nuevo ensanche de la Calle Real. Por un lado el Cine Apolo y en sus altos las oficinas de Santa Lucía y el Centro Gallego. El Centro Cultural de los Ejércitos o Casino Militar, por el otro lado, un buén número de pequeños comercios y la bella estampa de un precioso y artístico edificio donde antiguamente se albergó el Casino Africano y que es mas bien conocido como la Casa de los Dragones y que permanece cerrado y en notorio estado de abandono.
Prosigue la Iglesia de San Francisco y la familiar Plaza de los Reyes con su pequeño y coqueto jardín. Los dos estancos cubiertos entre los que se instala cada año por Navidad la Tómbola Benéfica, la parada de Taxis, Bar Niza, Sastreria de Julio Viciana, el Casino de Falange, el edificio de la Comisaría General de Policia, el Edificio Marañés con Calzados Cutillas ( el de zapatos Gorila que te regalaban una pequeña pelota de goma de color verde) configuran uno de los lugares más emblemáticos de todo el largo recorrido de ésta popular calle.
La Farmacia Zurita, Radio Self con su peculiar escaparate central de forma ovalada, donde se exponen magníficas escopetas y demás artículos relacionados con la caza y con la pesca deportiva . Comercios dedicados al textil, Calzados Madrid, Clínica Ostalé y la Ferretería Molina, jalonan todo el tramo izquierdo de la calle, mientras que a la derecha, dejado atrás el edificio de Marañés, la Heladería los Valencianos y la pequeña Calle Correa, un entrañable local ocupa nuestra atención. Es el Bar Pecino, que con sus futbolines, hace del lugar, punto de encuentro de toda la grey infantil, aunque sean los mayores, los que acaparen el lugar en las tardes-noches de los domingos y festivos. ¿ quién no recuerda la de veces que astutamente metiamos chaquetas o jerseis en las porterias para evitar que la pelotita entrase y hacer eterna la partida, eso sí, a escondidas del propietario o encargado del local para evitarnos un coscorrón por nuestra peculiar "trampa" ?
Pequeños comercios, una ferretería y el Hotel Alhambra ocupan ésta parte derecha antes de llegar a una nueva intercepción con la calle Sargento Coriat y el callejón de Trujillo.
Inmediatamente nos encontramos con la popular y bien surtida Librería Alcántara y con el superpopular Bar Casi. Éste acogedor bar, con la barra situada a la izquierda, es el único que ofrece los resultados de futbol casi a la misma hora que van finalizando los distintos encuentros. Esto da idea del bullicio que acoge en la noche del domingo. Los resultados de la Primera División y de los dos Grupos de Segunda ( Norte y Sur ) y como no, del Grupo de Tercera donde juega nuestro equipo local. Los resultados se instalan en el fondo del local y en todo lo alto, para que sean consultados con la mayor visibilidad y comodidad posible. Además facilita la quiniela y muy particularmente, hace posible que no se tenga necesidad de salir a la calle a comprar el boletín con los resultados de futbol que normalmente ofrecen unos chavales en el Puente Almina y cuyo precio es de 1 peseta y que acaban de ser impresos en la Imprenta Olimpia. Así entre unos vinos o cerveza y saboreando exquisitas tapas, se puede disfrutar de una tertulia futbolística verdaderamente entrañable.


( continuará )