02 marzo 2007

RECORDANDO EL 11 DE MARZO

La amargura a mi corazón
de tristeza profunda llena
llevando a mi alma tal pena,
que me consume el dolor.
Así yo me he sentido
en ésta mañana de marzo
al sentir el cruel zarpazo
del terrorismo sufrido.
Madrid, capital de España,
por un cruel atentado
tus cimientos socavados
con vil y desdeñable saña.
Dolor, horror y lágrimas,
¿dónde está la razón
que no siente compasión
por la sangre derramada?
¿Cómo se puede atentar
contra inocentes criaturas?
¿quién provoca la fractura
de la convivencia ejemplar?
¡ Te maldigo asesino vil
que en Madrid asesinastes,
yo no puedo perdonarte
aunque viviera vidas mil !

OFELIO

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