05 marzo 2005

Desde el Hacho

Desde el Hacho una mañana
yo a Ceuta contemplaba
y cuanto más la miraba,
más bella me parecía.

Es Ceuta, para mí decía,
cuna de mi nacimiento,
por eso es tal mi contento
que soñar me parecía.

Entre los verdes pinares
y las humildes chumberas,
mañana de primavera
envuelta en rojos celajes.

El mar la acunaba
con innegable ternura
y su radiante hermosura
por olas era besada.

Tierra noble y generosa
que por tí suspiro y muero,
eres mi único consuelo,
Ceuta, madre amorosa.

OFELIO

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