05 marzo 2005

En San Amaro

( A Antoñita Mesa )

Noble Parque de San Amaro,
bajo el azul de tu cielo,
en tu alameda florida
de jazmines y romero
cierta tarde, yo buscaba
solución al desconsuelo.
 
Entre flores, yo pensaba,
tiene que estar el remedio
que ponga cura a mis males,
que temple mis sentimientos,
que lleve la risa a mi boca,
paz a mi corazón maltrecho.
 
En un rincón de San Amaro,
íntimo, casi secreto,
una rosa primorosa
surgía mirando al cielo;
sus pétalos eran caricias,
su corola, cáliz eterno.
 
Contemplé su esbelto tallo,
percibí su aroma intenso
bajo ese cielo ceutí,
de aires tan marineros
esa rosa tan hermosa,
de amor inundó mi pecho.
 
Con lágrimas en los ojos
y dando las gracias al cielo,
tomé para mí esa flor,
era real, no era un sueño,
ahora, aunque muy lejos de mí,
sé que estos versos está leyendo.
Ofelio             

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