29 enero 2006

CONCLUSIÓN.

Al llegar al otoño de mi vida
y repasar uno a uno cada año,
me doy cuenta del hastío soportado
sin conocer a qui al lado me sonría.

Bién es verdad que el tiempo transcurrido
marcada huella en mi alma ha dejado,
existencia clara de tiempo desfasado
sin comprender a cincia cierta lo sufrido.

Por eso, al llegar al tramo final
y hacer balance de mi paso por la vida,
no dejo de reconocer, pues negarlo no podría,
que la vida es necedad y egoismo incontrolado.

Ofelio.

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