01 julio 2009

CALLE CANALEJAS ( 3ª Parte y última)

RECUERDOS DE CEUTA ( 1.950 - 1.960 )

Subiendo tres amplios y anchos escalones accedemos al Patio Diamante. Con el transcurrir de los años y la demolición de varias viviendas, ha ido surgiendo un amplio solar relativamente llano, que aprovechamos pequeños y mayores. Sobre la verde hierba surgida en el descampado, suelen las mujeres tender la ropa al sol. Las chicas lo aprovechan para jugar al corro o bien saltar a la comba. Las hay que hacen bailar el discóbolo e incluso practican el patinaje. No hace mucho tiempo atrás, en éste patio tenía su taller un tapicero que una noche de San Juan, hizo la mejor y más grande verbena con una enorme hoguera que los años no han sabido o podido mejorar. No faltó el muñeco de descomunales dimensiones que colgaba de un gran cable de acero que iba de un poste de madera del alumbrado electrico, hasta el balcón del primer piso del edificio situado en el interior del Patio. Fué todo un acontecimiento con participación de toda la calle. Era maravilloso contemplar al Juez Pardeza, junto a Jose Maria el carbonero, al abogado junto al industrial...........tomandose un vasito de sangría en perfecto hermanamiento . Incluso la simpática participación del sereno del barrio saltando la hoguera. ¡ Maravilloso vecindario !
Para los chicos, el descampado se ha transformado en nuestro campo de futbol. Aquí rivalizan futbolisticamente hablando, los Adolfo, Mariano, Claudio, Andrés, Miguelín y un largo etcétera. ¡ siempre y cuando la pelota no provocase un conflicto en el que se tenía que salir huyendo !..........
En el otro extremo del patio, justo antes de las escaleras que dan salida hacia la guardería de las monjitas del Hospital de la Cruz Roja y a la Huerta de Curro, está la casita de Leonardo, el pintor. Con él, su esposa Delfina y sus hijos Paquito, Manolín y Leonardo. ¡ Cuántas historias y recuerdos están latentes en éste Patio !
Recuerdos como los de la tahona de doña Emilia a pocos metros de la salida del Patio y ya de nuevo en el tercer empinado tramo de la calle Canalejas. Cada noche perfuma todos los rincones con el aroma inconfundible del pan recién hecho. Aún no existen la Ufapance ni la Espiga de Oro. El pan artesano, el bollo, la telera o la molleta, es el diario tesoro de nuestro sustento.
Llegando ya al final de la empinada cuesta, a la derecha, está el segundo gran patio, el Matres. Todos sus moradores forman una gran familia. Maribel es una de las chicas más vivaracha y bonita del Patio. El señor Leiva, conserje del colegio Lope de Vega, es el vecino de la bondad personificada. Otro vecino es Dúo, el portero del equipo de futbol de nuestra Ciudad. Las blancas casitas, adornadas con grandes macetas de coloridos geráneos y alguna que otra jaula portadora de alegres y cantores canarios o jilgueros, forman una armonía muy difícil de superar. Todo el Patio es un conjunto de luz, música y color.
A partir de aquí, nos aproximamos al final de la calle y justamente en su único tramo llano. En el número 25, vive Miguel Martinez, chófer del Parque de Automóviles del Ejército, hombre alegre que siempre tiene la sonrisa, la broma y el chiste a punto. Su buén humor, se une a su gran corpachón y a su tremenda humanidad. En los dias de más penuria de agua ( que son muchos) , aparece con su camión-cisterna por la calle para paliar la escasez de tan necesario elemento. Se convierte así en el "angel protector" de todos.
En el mismo portal tiene su vivienda el travieso Román. Un diablo de chiquillo capaz de las mil y una travesuras. Aunque su nombre es Francisco, todos lo conocemos como " Tupae". La palabra es consecuencia de su contestación cuando alguien le increpaba por alguna de sus travesuras.........él contestaba con su media lengua.........." me c.... en tu padre "......Paradojas de la vida, años mas tarde se convertirá en un excelente y servicial Policia Municipal de nuestra Ciudad.
En éste mismo número de la calle, reside también Ubaldo Andrés Garcia, miembro de las JONS y que se proclamó Campeón de España de esgrima en la categoría juvenil y creo recordar que en la especialidad de florete. Otro vecino es Teteñe, miembro de la banda de música de La Legión.
Avanzamos unos metros y a la izquierda dejamos el Colegio de Don Gabriel. El tercero situado en la misma calle. Un poco más y llegamos a la carpintería del señor Jimenez. Extraordinario carpintero y aún mejor persona. Sus hijos Guillermo, Adolfo, Mari, Carmela, son todos ellos unos chicos estupendos.
Así llegamos al final de la calle. Un poco antes, a la derecha, está situada la vieja fuente donde cada noche se agolpan cubos y garrafas en hilera interminable en espera del escaso y rico elemento, que suele hacer su aparición bien entrada la madrugada entre murmullos de satisfacción de los que llevan ya varias horas de paciente y resignada espera. Éste es lugar de reunión y conversación. En espera del agua se habla y se comenta todo. Los chistes forman parte del menú diario-nocturno. Entre el bullicio de su gente, ponemos punto final a la calle. Hemos llegado a una encrucijada que forman el final de la calle Canalejas y el inicio de las calles Molino, Sevilla, la Huerta y las empinadas escaleras que bajando, bordean el Hospital de la Cruz Roja. Desde la altura que nos proporciona ésta espléndida atalaya, tenemos acceso a una maravillosa pespectiva de nuestra querida Ceuta. Sobre el fondo azul del Estrecho se divisa la bocana del Puerto. El Muelle Alfau y sus negras montañas de carbón de piedra. A la derecha, el impresionante Monte Hacho con su barroca fortaleza. Todo ello, confundido con el azul luminoso del cielo, saturan la retina de nuestros ojos. Es una magnífica panorámica de nuestra muy querida y amada Ceuta.
Descendemos lentamente la calle, volvemos sobre nuestros pasos dejan atrás personas y rincones entrañables. Un extraño sentimiento nos recorre. Es algo muy especial que no tiene sencilla explicación. Hay que vivirlo.
Así es la calle Canalejas, así es su ambiente, así es su gente. Así era hace ya..........mucho, muchísimo tiempo..........

FIN

5 comentarios:

  1. Paquita9:28 p. m.

    ¡ Dios, maravillosa descripción de unos años y un tiempo imborrable! gracias, señor Ofelio y siga por favor proporcionándonos estos maravillosos relatos. Por nuestros hijos, por nuestros nietos, por querer a Ceuta.

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  2. catalina ruiz galan5:11 p. m.

    Hace poco he descubirto tu blog y la verdad és que lo describes de manera que cuando una ha vivido en esos mismos escenarios no puede por más que emocionarse.El terraza Cervantes donde vi un monton de veces películas de Marisol o (La gata sobre el tejado de zinc) !esta era como el no va más por lo "fuerte de su argumento y escenas",el bar Nieto donde guardo el recuerdo de mi 1ra comunión ya que celebramos alli un desayuno junto a mis compañeros de la Academia Navarro entre mis compañeras Francis Martin Corrales y Mari Pérez Soto que su padre tenia una tienda de comestibles en la calle Linares,Casa Alberto o el Baratillo.La tienda lo mismo servia de "locutorio" que el dia que se hartaba decia a los mas mayorcitos y jovenes !venga a partir aceitunas todos a ayudar!eran para aliñarlas y luego las vendia en su tienda.Era una amistad....un cariño! ay!que tiempos tan felices.Bueno Ofelio un gran saludo de esta caballa de pura cepa.Nina

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  3. De la calle canalejas, no hablas de la tienda de mauricio, o la de ciriaco, el Juzgado antiguo, aunque de este ultimo si sale la foto, pero del Sr. ranea que vivia dentro en la parte trasera,Del terraza Cervantes, de la carpinteria ordoñez, de la bodega pagan con sus ricos caracoles, o de la bodega verdu, con sus excelentes callos.
    UNO QUE NACIO EN LA CALLE CANALEJAS 12 3º IZDA,

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  4. Pido perdon por el comentario anterior (PEPE), he seguido leyendo y se habla de todo, perdon por el comentario, y rectifico, SE HABLA DE TODO,aunque de las bodegas tanto de Pagan como la de Verdu no,

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  5. Aurelia de L. D.6:48 p. m.

    Hola Ofelio,
    lo primero de todo mostrarte mi enorme alegría de haberte tenido como vecino, aunque ahora por la foto no te recuerde. Yo salí de Ceuta en el 61, vivíamos en Calle Canalejas 11 3er piso, mi casa daba a los dos lados de la calle, y allí entablamos gran amistad con Manuel Catarecha y su esposa Petra. Ahora, hace pocos años volví a Ceuta, y he visto a los dos hijos; me he llevado una alegría increíble, por desgracia no tuvimos oportunidad de ver a "Coqui", como así conocíamos a Afriquita. Ya que nombras al juez Pardeza, yo era íntima amiga de su nieta "Mariti" Campos Pardeza, que tenía una criada que se llama Beatriz y venía a recogerme para llevarme a su casa.
    También recuerdo el triste suceso que le ocurrió a la orquesta Maracaibo, que murieron por una riada al venir de Tetuán, y sólo se salvó uno de los hermanos que vivía encima de la Bodega Verdú (o Monovar, llamada así después).
    Encima de la carpintería había una señorita llamada Pura que alquilaba a futbolistas, también conocíamos a la familia Diaz Tirado que vivían al lado de la carpintería, y allí encima vivía también "Queti", casada con un funcionario de los juzgados. A todos ellos me unía una gran amistad.
    Ha sido un gran placer leer tus palabras, ya que al igual que tú, siento un cariño inmenso hacia nuestra Tierra.
    Muchas gracias por recordarnos una época tan agradable como aquella.
    Con todo mi cariño para ti y todos los caballas,
    Aurelia.

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