01 febrero 2011

EL SARCHAL

Recuerdos de Ceuta ( Años 1.950 - 1.960 )

Éste bello paraje se halla situado al S. E. de nuestra inolvidable Ciudad. Teniendo como punto de partida la zona sur del Monte Hacho, se extiende como una gran terraza, entre pinos, chumberas, pitas y flores, asomándose al mar que besa sus salientes. Bendito mar que baña nuestras costas y que al mismo tiempo que contribuye al sustento de tantas familias, colabora de manera importantísima en la belleza de toda ésta parte del litoral, formando una amalgama de colores muy dificil de describir. Así es el mar que baña a nuestra Ceuta. Su importancia y significado lo debemos tener siempre muy presente.
Partiendo de las humildes y sencillas casitas que jalonan el recortado y pronunciado perfil y que asoman escaqueadas como blancas palomas, dispuestas a percibir el aroma y la vista de tan bello lugar, damos comienzo a nuestro recorrido. Estas viviendas forman la entrañable Barriada de El Sarchal. La carretera que bordea la costa, la divide en dos. A un lado quedan junto a la orilla de la carretera un grupo numeroso de casitas que llegan hasta pasado el cruce de la bajada hacia el Cuartel de Infanteria Nº 54. Tambien en ésta parte queda la famosa calera, junto al inicio de los frondosos pinares y las numerosas chumberas cuyo fruto ( el higo chumbo ) se pregonará y se venderá por las calles y patios al grito de ¡ Al rico chumbo ! ¡ El chumbero !.
Al otro lado de la carretera, en empinado descenso, parte el ramal que nos lleva al resto de viviendas que forman la barriada. Éste polvoriento camino prosigue cuesta abajo hasta las puertas y muros de una triste y vieja edificación que el el Presidio Civil. Solitario edificio situado entre rocas cuyos muros tocan la orilla de la playa. El ruido constante del ir y venir de las olas, junto a sus tétricos muros y su lúgubre aspecto, despierta en nuestras mentes infantiles, las más fantásticas y rocambolescas historias. Nos viene el recuerdo el Castillo de If, de la novela y película El Conde de Montecristo. E incluso nos da cierto "repeluco" cuando pasamos ante ella, acompañados por nuestros mayores para dirigirnos por el acceso más cómodo y sencillo hacia la Playa del Sarchal.
Ésta playa, quizás sea la más popular y familiar de toda Ceuta. Entre los asiduos bañistas, no sólo coincidimos los vecinos de toda ésta amplia zona, sino de calles próximas como Canalejas, Molino, Sevilla, Maestranza o Alfau entre otras. Todos nos conocemos. Allí nos encontramos con Carmeli y Ani, las hijas del señor Ciriaco el montañés propietario de una tienda de comestibles y ultramarinos. A Maribel, hermosa joven que vive frente a la Bodega Pagán. A los hermanos Miguel y Andrés Martinez Gonzalez, cuyo padre, empleado de automovilismo nos proporciona el agua cuando ésta escasea. Antoñita, la hija de Andrés el lotero. A los hermanos Catarecha, Coqui, Mariano y Paquito. A Diego, el terremoto del Patio Don Juán. A Chito, Faiti, Tupae. En fín, a tantos y tantos amigos que es imposible nombrarlos a todos. La playa se extiende toda rocosa hasta los límites en su altura con la calle Molino. Justamente donde se encuentra el otro acceso mucho más accidentado y peligroso en su bajada hacia la playa. La rocha, que baja en pronunciada pendiente, justo detrás de la vivienda del señor Melendez, empleado municipal y padre de una numerosísima prole. La bajada termina sobre unas rocas donde cada verano se instala un pequeño chiringuito llamado Bar Kaka.
En todo su recorrido, pleno de grandes y redondos guijarros se extiende ésta playa, cuyas rocas todos conocemos por sus nombres propios: la Peña, la Primera, la Segunda, la Resbalosa, etc.
Por la parte superior y formando una larga y espléndida terraza, transcurre la carretera que nos lleva del Sarchal, pasando por las Escuelas Prácticas y parte Sur del Pasaje Recreo, Molino, Sevilla, Ramón y Cajal, Pasaje Estrella, hasta los límites casi de la Huerta Rufino. Pasamos por el famoso Bar el Ahorcado, donde se percibe el aroma profundo de las patas de pulpo asadas. Como anécdota hay que recordar que en cierta ocasión, debido a un temblor de tierra, se desprendió una parte considerable de ésta carretera, muy próximo a la calle Molino. El derrumbe de los cascotes y parte del muro, llegó hasta la misma orilla de la playa, siendo muy espectacular por el enorme desnivel existente entre la carretera y el nivel del mar.
Siempre me ha gustado éste entrañable lugar de nuestra bendita Ceuta. Ver el amanecer desde esta espléndida terraza es algo inenarrable. Se fortalece el espíritu contemplando la salida del sol en ésta playa mediterránea.
Miro al alba, la contemplo, me recreo en sus lujos. Medito mientras los rayos rojidorados de la aurora avanzan conquistando parcelas inmensas de mar. Ha amanecido. El sol ha puesto fin a su diaria mezcla de colores, y ya está sólo amarillo, dorando la playa. Llegan precoces los primeros bañistas que extienden sus toallas y plantan sus sombrillas. Ha llegado el momento de abandonar el lugar y volver sobre nuestros pasos. Atrás queda éste maravilloso lugar llamado El Sarchal. Asi es...... así era hace ya muchos, muchísimos años..........

Ofelio

3 comentarios:

  1. Ofelio Bonito relato de parte de tu vida, precisamente estaba preparando una coleccion actual de la Barriada Sarchal, que la pondré dentro de unos dias en mi Blog, por si te interesa algunas para que la cojas.
    Un Saludo de Yo Mismo.

    ResponderEliminar
  2. Para mi son muy bonitos los recuerdos que tengo de la Cala del Sarchal en esta playa un buen dia me solté a nadar.Recuerdo que iba con los vecinos del patio de mis abuelos algún que otro dia festivo en grupo, recuerdo un vecino con cuatro palos al hombro y unas mantas y en un momento montaban un chiringuito !que riete de los "Chill out" de ahora!!!no faltaba el botijo ni la sandia que se encargaban de atar para que no se la llevara la corriente y se mantuviera fresquita.
    Saludos Ofelio.

    ResponderEliminar