01 abril 2009

SEMANA SANTA

Recuerdos de Ceuta (1.950 - 1.960 )

( continuación )

En el Miércoles Santo también procesiona el Cristo de la Encrucijada y la Santísima Virgen de las Lágrimas. Es la cofradía que efectúa el mayor recorrido, pues sale de la Iglesia de San José en Hadú y después de recorrer su Barriada, baja al casco urbano de la Ciudad y regresa a su punto de partida. La vestimenta de los soldados de uniforme color garbanzo, la verde faja y la gorra en su parte superior roja, indica claramente que va escoltando y rindiendo honores el Grupo de Fuerzas Indígenas de Regulares Nº 3. Emotivo es contemplar su paso por los jardines de las Puertas del Campo y muy particularmente en el Paseo de las Palmeras, cuando pasan ante la estátua del Laureado Gonzalez-Tablas, que parece estar aguardando para pasar revista a su Virgen morena y a sus Fieles Regulares.
En la madrugada de éste miercoles al jueves, efectua su salida la Procesión del Silencio. Su asistencia es casi exclusiva de hombres. Caballas que marchan en silencio sólo roto por el tañer de un único tambor.
Amanece el Jueves Santo. Uno de los jueves, que según la tradición, reluce más que el sol. Es un día laborable hasta las dos de la tarde. A partir de esa hora, sólo se oye música sacra. El tráfico de vehículos es prohibido por todo el centro de Ceuta. Los autobuses encargados de enlazar con las barriadas, han trasladado su origen y final a las Puertas del Campo, concretamente pasado el Puente del Cristo. Es el día escogido para visitar los Sagrarios. Gentiles mujeres lucen su silueta vestidas de negros trajes y cubiertas de mantillas y altas peinetas. El Misal junto con el rosario es todo el embalaje que estar fervorosas " caballas " necesitan para recorrer los bellos y engalanados Sagrarios. Por la noche, cada una de ellas, participan en alguna de las muchas cofradías que desfilan en éste Jueves Santo. Grupos de jóvenes postulan por las calles colgándote mediante un pequeño lazo de hilo en algún botón de la vestimenta, una pequeña cartulina con la efigie de un nazareno o penitente.
Es el día también de escuchar el Sermón de las Siete Palabras. Uno de los más emotivos es el que se lleva a cabo en la Iglesia de los Remedios. El cura párroco Francisco Muñoz Arenillas, vuelca todo su léxico como un torrente lleno de luz, amor y comprensión. Su voz llega al fondo de todos los corazones.
Al medio día el almuerzo con el típico postre de arroz con leche o bien las exquisitas torrijas para reponer fuerzas y poder presenciar la ajetreada tarde-noche de éste Jueves Santo, en el cual procesionan la mayoría de las Cofradías.
La Plaza de los Reyes es uno de los lugares estratégicos para presenciar los diversos pasos, ya que aquí confluyen absolutamente todos y cada uno de ellos. Desde primera hora de la tarde, grandes y pequeños compiten por ocupar los mejores sitios que les sirva de espléndida atalaya para no perderse detalle alguno de las diversas cofradías. Bocadillos, junto con los dulces pirulines, las manzanas encarameladas o los sabrosos burgaillos hacen mas corta y entretenida la espera. El barquillo o el refrescante helado son otros complementos. Todo es un fluir constante de personal. Un rio de cabezas que se pierden en la lejanía y que las miradas anhelantes quieren romper en la búsqueda de la Cruz Guía que indique el inicio de las procesiones por su carrera oficial.
Podemos presenciar el Cristo de Medinacelis, el Señor de Ceuta, el de la larga cabellera, que patrocina el Cuerpo de Automovilismo, de cuya capilla ha salido y que el lunes pasado salió por primera vez desde su traslado de la Iglesia de San Ildefonso en el Barrio del Príncipe. Los penitentes, de morada túnica, llevan cirios con luz eléctrica. Luz que proviene del mismo paso y cuyo cable conductor va acompañado de un cordel para guardar la misma distancia entre los cofrades. El paso de Jesús orando en el Huerto. El de Longinos, el soldado romano montado en blanco corcel y clavando la lanza en el costado de Jesús. El de Cristo atado en la columna, que patrocina el Arma de Caballería. Los dos pasos de los Remedios, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Maria Santísima del Mayor Dolor, que son portados y escoltados por el Regimiento de Infantería Nº 54. El Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de las Penas, de la Iglesia de San Francisco, con la peculiaridad que el manto de la Virgen está realizado completamente por claveles de distintos colores y que a su paso dejan un aroma inconfundible. A ésta Cofradía, da escolta y rinde honores el Arma de Aviación.
Años mas tarde, la Iglesia del Valle se incorporará a los desfiles procesionales al formarse una nueva cofradía fundada por los empleados de banca de nuestra Ciudad.
Los vítores y aplausos se unen a las diferentes bandas de música y tambores y trompetas que acompañan a cada paso. De vez en cuando surge el cantar de una saeta que como un puñal de acero corta la mágica noche. En mi mente ha quedado grabada una simple y sencilla saeta cantada a la Virgen de los Remedios y que como un piropo a la Virgen Caballa dice así:
" Estrella de la mañana,
Estrella Matutina,
como se abre Tu Cáliz
por la gracia soberana
de Tu Carita Divina"

En el Viernes Santo solo se efectúa un desfile procesional. Es el Santo Entierro y Maria Santísima de la Soledad. El Cristo Yacente, protegido y resguardado como la joya más preciada, en una hermosa urna de cristal. Le escoltan miembros de la Guardia Civil y de la Compañía de Mar de Ceuta. Es la Decana de las Cofradias de nuestra Ciudad. El Hermano Mayor de Honor es Su Excelencia el Jefe del Estado, Don Francisco Franco Bahamonde. Por lo que se le rinden honores de Capitán General. En su comitiva, asiste el Obispo de la Diócesis Cádiz-Ceuta, Monseñor Añoveros Ataún, desplazado expresamente para tal acontecimiento. Tras el Paso del Cristo Yacente, marcha en representación del Jefe del Estado, el Teniente General Jefe del Ejército del Norte de Africa, el Exmo. Sr. Don Alfredo Galera Paniagua, más tarde lo hará su sucesor Don Ramón Gotarredona Prats. El entierro del Cristo sale en procesión acompañado por la figura solemne de la Virgen de la Soledad, en cuyas mejillas se desgranan como perlas, lágrimas de un corazón sublimado en el más grande de los amores. Y la Procesión del Viernes Santo camina silenciosa entre cánticos litúrgicos y encendidas emociones en que lloran en silencio las mujeres, y los hombres de pecho noble, doblan a su paso la rodilla en rendido homenaje de amor y devoción. ¡ Es el Alma de Ceuta que se postra ante Jesús yacente en su urna de cristal !
Pero llega el Sábado y el dolor se convierte en gloria y resuena, por cielo y tierra el Aleluya de Pascua, volteo de campanas, volar de palomas, arrastrar de cacerolas y latas de los niños ( otra peculiaridad caballa ), en la mañana esplendorosa en que Dios hecho hombre ha resucitado con toda la majestad de su poder omnipotente.
El Domingo, una sóla procesión de un Jesús Resucitado y Glorioso partiendo de la Iglesia de África, atraviesa todo el centro de Ceuta y viene a finalizar en nuestra entrañable Maestranza, justamente en el Hospital de la Cruz Roja, poniendo así, punto final a nuestra Semana de Pasión.
Así es nuestra Semana Santa, así era hace unos años, tal vez muchísimos años.............

2 comentarios:

  1. Anónimo6:48 p. m.

    Maravilloso, gracias al autor por volvernos a la Ceuta que sentia y vivia la Semana Santa en todos sus rincones. La lectura recomendada a mis hijos y nietos, que sepan como eran aquellos años. M. Gonzalez

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  2. Anónimo7:06 p. m.

    Cuanto se encierra en ésta lectura. Antes se vivia la Semana Santa. Hoy todo es frivolidad y conveniencia. Recordar aquel tiempo nos hace reflexionar sobre lo que perdimos. Enhorabuena a su autor por darnos la alegría de volver a vivir aquel tiempo. Maria

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